La vida en rieles pasa ligera
Los ferrocarriles y los trenes estuvieron presentes en la historia del país por más de 40 años. Estos no solo impulsaron su economía, sino que se convirtieron en parte fundamental de la cotidianidad de los municipios por los que transitaban. Para muchas generaciones de colombianos el tren representó su principal sustento económico y de trabajo, el motivo para hacer nuevas amistades y la materialización de amoríos, aventuras y recuerdos de juventud. El nuevo proyecto Regiotram recuperará parte de los rieles y rutas que utilizaron los antiguos trenes que circularon por la sabana. Específicamente, el tramo de Facatativá a Bogotá que recorrerá el Regriotram es el mismo que conectaba la capital del país con la sabana en los años de funcionamiento de los ferrocarriles. Por ello, cuando se habla de Regiotram se está hablando también de los antiguos ferrocarriles: de sus trabajadores, de sus usuarios y de los municipios por los que transitó.
Justamente, muy cerca de la capital de Colombia, se encuentra aún uno de los puertos fluviales y de carga más importante del país: Girardot. La “Ciudad de las Acacias”, como algunos de los ferroviarios y personajes de la década de los 80 la conocían, es uno de los pocos lugares del país en donde se encuentra la mayor concentración de jubilados ferroviarios. Su clima cálido, la sencillez de su gente y un bajo costo de vida, fueron algunos de los motivos que expresaron Víctor Manuel Salamanca y Víctor Eduardo. Pulido, dos antiguos trabajadores ferroviarios, para elegirla como su lugar de residencia. Desde muy jóvenes estos dos personajes decidieron dedicar su vida al tren. El primero como maquinista diésel y el segundo, como soldador, hasta la liquidación de la empresa en el año de 1992.
Llegué a estos dos personajes tras una larga búsqueda. Busqué a través de conocidos y familiares que viven en este municipio y también por redes sociales, especialmente Facebook. En ese proceso duré algunos meses, hasta que la casualidad más inesperada me llevó a Víctor Eduardo Pulido. La novia de mi primo vio una de mis publicaciones por esta red social y me contactó para hacer el enlace con su vecino. Él, un hombre descomplicado, de tez trigueña y ojos oscuros, muy amablemente me recibió en su casa para realizar la entrevista. Comenzó a buscar en lo más profundo de su memoria para traer al presente sus recuerdos de trabajo como soldador en el taller de Flandes, muy cerca de Girardot. Luego, él me llevó al segundo protagonista de esta historia: Víctor Manuel Salamanca, un antiguo maquinista. Salamanca actualmente es la cabeza líder de Asotrapen (Asociación de Trabajadores Pensionados). Habla fuerte, claro, siempre está erguido y esto lo ha llevado a convertirse en uno de los defensores de los derechos de sus compañeros ferroviarios. Al realizar la entrevista, me compartió generosamente sus recuerdos y fotografías de su época como maquinista.
El tercer protagonista lo encontré gracias a mis redes familiares en la ciudad de Bogotá. José Miguel Camelo es un hombre robusto, con anteojos y voz dulce. Su trabajo en la antigua empresa de ferrocarriles era ser frenero de trenes. José me contó sus anécdotas más preciadas en sus años laborales y lo que significaba para él hacer parte de una de las empresas más pujantes del momento.
El siguiente video recoge las memorias de estos tres hombres: un maquinista, un soldador y un frenador de trenes. Allí se mostrará qué significó para sus vidas trabajar en la antigua empresa y sus apreciaciones sobre el nuevo proyecto de Regiotram.
Fotos de archivo de los entrevistados y de autoría propia.
Está invitado a seguir este recorrido, en la siguiente página:
"Ahí viene el tren: un futuro prometedor"